El periodista y directivo de La Nueva Provincia David Roldán, escribió una interesante nota describiendo la realidad de las lagunas Encadenas, un sistema que hasta hace pocos años era una amenaza permanente para las poblaciones. Aquí publicamos un extracto de la nota publicada en la edición dominical del diario bahiense:
Una extensa recorrida con funcionarios de Hidráulica y representantes de las comunas de Guaminí y Adolfo Alsina nos dejó una impresión totalmente opuesta a la de la época de las inundaciones.
Da la sensación de que todos los caudales que ayer sobraban son los que hoy demandan los distintos espejos de agua.
"De todas maneras, aún no estamos en crisis...", admitió el ingeniero Daniel Mas.
El ciclo seco, en la región, comenzó en forma paulatina después del pico de 2001/2002.
Y se acentuó en los años posteriores.
Claro que no sólo se limitó la escasez al sector de las lagunas, sino al área serrana, donde colectan caudales todos los arroyos que aportan a los espejos de agua.
Así es que actualmente es muy pobre lo que conducen el Cochicó, hacia la laguna del mismo nombre; el Guaminí a la del Monte; el Venado a la laguna de igual nombre, y el Pigüé, hacia la zona de Carhué.
Quizás el Sauce Corto, afluente de la laguna Alsina, es el más voluminoso, aunque con valores que no llegan al metro cúbico por segundo.
Los niveles de las lagunas son por demás demostrativos de la situación: Hoy Alsina está en 107,96; Cochicó en 104,15; Del Monte en 102,53 y Epecuén en 95,20.
Vale puntualizar, aquí, que la concentración de lluvias más importante se da en otoño y primavera; el invierno es seco y el verano, semiseco, con un agravante dado por la importante evaporación que se da.
Explicó el ingeniero Mas que las distintas obras emprendidas permiten hoy que la laguna Alsina sea el "pulmón" del sistema.
Si llueve mucho en las sierras, puede absorber los caudales y, después, hacerse un traslado a Cochicó o evacuar a la cuenca del Salado, si fuese necesario.
No obstante, hoy tiene un bajo nivel y es muy poco lo que cede a Cochicó, ubicada detrás de la ruta provincial 65 (Guaminí-Daireaux) que, en dos etapas, se levantó nada menos que 4 metros para soportar los embates, allá por el 85/86.
Y aquí se da una de las coyunturas de la situación actual.
"Estamos muy preocupados, porque si continúa bajando la laguna --Cochicó--, se verá muy afectado su principal recurso que es el pejerrey, cosa que ya ocurrió en las lagunas Del Monte y el Venado", admitió el biólogo Marcelo Schwerdt, representante por Guaminí ante el comité de cuenca.
Si bien este es un distrito agropecuario, el turismo creció muchísimo, en la última década, por la práctica de la pesca.
"De tener 3 o 4 operadores, pasamos unos 60, con más de 500 personas que viven directa o indirectamente de la actividad. Aquí no tenemos importantes empresas y este es un gran motor para nuestra economía", aseguró.
fuente:www.lanueva.com.ar