Los años 1920 a 1940 fueron los más prolíficos en materia de periodismo en nuestro medio, recabando en los baúles viejos nos encontramos con una inusitada aparición de periódicos, todos de diferente tendencia política.
Sí, inevitablemente aquellas épocas eran de militancia y compromiso, la vieja Europa destilaba sus odios y rencores embarcándose en la segunda y más terrible guerra mundial, de la que quedarían huellas y angustias hasta el final del siglo. Cabe destacar que las personas de aquellos tiempos tenían una educación mucho más puntillosa y cargada de actitudes y gestos dignos de haberse mantenido y que lamentablemente casi todos han desaparecido.

Más de una niña habrá terminado en un convento por razones que las familias escondían celosamente y que hoy simplemente se viven y no resultan escandalosas para nadie. Una relación prematrimonial podía ser causa de un gran  drama familiar, cabe aclarar que rara vez se escapaban a las bocas de las chismosas, hechos tan vergonzosos.
Quizá debamos describir aspectos del escenario en el cual se desarrollaban los hechos que revivimos en esta nota.
Una ciudad pequeña de pocos miles de habitantes, con calles de tierra anchas, sin todavía las ramblas al centro, con casi nada de tránsito, argollas en las veredas de los comercios para atar los caballos de los sulkis y mateos, algún que otro automóvil, orgullo de su propietario, edificios al mejor estilo europeo, altos, de estilizados frentes con molduras artísticas y grandes aberturas. La iluminación era tan escasa como los servicios en general: Las diferentes etapas que transcribiremos darán también una pauta de la importancia que logró esta ciudad con respecto a otras, en gran parte por los influjos que trajo consigo el turismo, pero también por los hombres de política que trascendieron fronteras y pusieron en su impetuosa actividad logros para Carhué, su lugar en el mundo.
El romántico Carhué de las primeras décadas del siglo pasado, se fue para siempre, pero el rastro genético de aquellas historias se mantiene vivo en las generaciones de jovenes que instintivamente recurren a la plaza diariamente para discurrir momentos, compartir y disfrutar de un entorno que guarda la magia de aquellas primitivas "vueltas al perro"

DOMINGO SAN ROMAN

Los hombre y mujeres de aquellos años, aprendían y mantenían algunos ritos de la convivencia que debían ser respetados a ultranza. El saludo a las damas sacándose el sombrero, ceder el asiento ante la presencia de una mujer o un anciano, dejar el lado de la pared a las mujeres cuando se caminaba por la vereda, ponerse de pié al dar la mano a otra persona que llegaba a un lugar, pedir permiso para levantarse de la mesa, (la única razón permitida era ir al baño), y tantas otras costumbres de respeto y urbanidad que se usaban cotidianamente como gestos muy naturales.

De estos años y un poco antes quizá son las románticas tardes de "vuelta al perro", en la siempre hermosa plaza de Carhué, con su glorieta, (luego absurdamente demolida), que se utilizaba de escenario para la banda municipal de música, integrada por los muchos músicos con que contaba el pueblo.
Las señoras, madres y abuelas, exhibían con orgullo las niñas en edad de merecer, cabe aclarar que esto de merecer, era una sensación que los padres tenían sobre sus hijas, es decir, merecían que un muchacho las cortejara, por supuesto con el mayor de los respetos y toda la seriedad.
El temor al escándalo era mayor que las previsiones económicas o sociales que la familia pudiera tener sobre el futuro de la cortejada. Aclaremos que los escándalos de aquellos años podían se de tan diversa como ingenua naturaleza, el sólo hecho que se esparciera un comentario desagradable sobre la niña en cuestión, le implicaría una marca a fuego para su futuro.
La "Vuelta al perro"
una romántica costumbre
La Banda Municipal orgullo de la ciudad que amenizaba las tardecitas en la Plaza
El paseo de los muñecos gigantes en la calle San Martín festejando la llegada de las Romerías Españolas
Palco de las Romerías Españolas con la orquesta Pricolo lista para hacer bailar a todos
Vista panorámica del Carhué de los años 20
Familia posando en la Glorieta de la Plaza Levalle
Una de las primeras glorietas de la Plaza construida en madera y con techo de tejas
Señorita María Luisa Caramello - primer premio Carnaval - alrededor de 1935
Grupo de señoritas del Carhué de 1923