Fm Del Pueblo

 
 
 
Hace alrededor de 25 años atras, tuve la suerte de conocer a estas dos señoritas que sin duda me dejaron un valioso recuerdo que consiste en una conversación grabada donde me cuentan la historia de su familia.  Cuando conocí a estas dos entrañables mujeres ya eran octogenarias y aún vivían en la vieja casona que fuera de sus padres. Sangre vasca corría por sus venas haciéndolas fuertes y orgullosas al paso de los años. La casa está aún en la calle Moreno detrás de la iglesia. Las dos mujeres vivieron allí sus últimos años rodeadas de recuerdos y humildad, siempre dignas y orgullosas de su apellido y su historia de vida.
Recordando las cosas lindas que Carhué ha perdido con el paso del tiempo, se me ocurre que ustedes podrían contarnos algo sobre la banda municipal:
"Si, como no... cuando nosotras hemos empezado a ir a la plaza ya estaba la banda hacía tiempo. Había personas mayores tocando allí. La familia De Marchi guardaba una foto de cuando estaba la banda en el primer kiosco que era todo de madera, ahí estaba Domingo Marchi... pienso que el kiosco sería del 900.
Una indigna jubilación premiaba malamente esas vidas dedicadas a la docencia y la decencia.
Su dignidad provenía de otros tiempos y nunca pude convencerlas de que siendo jubiladas estaban eximidas de pagar los impuestos municipales. Así era la gente de antes... responsable hasta el fin, de palabra, dignas, respetuosas. Así se habían educado y así habían vivido, pero este país, al que tanto amaban, les pagaba con la indignidad de una vejez de abandonos y padecimientos.
Sería una falta imperdonable no transcribir tal cual fue, esta interesante entrevista, es mi intención que este párrafo del libro sirva de homenaje a estas dos mujeres que me distinguieron con su confianza y amistad.
Era una tarde de invierno, nos sentamos en la cocina vieja y oscura y comencé a intentar preguntas, pero creo que no pude interrumpir las veces que hubiera deseado, pues me daba la impresión que recordar y revivir relatos de sus tiempos mozos les daba un gran placer.
Mi primera pregunta fue para Maria Antonia Mateus Eugui, e inquiría cómo llegó su familia a esta ciudad: " Mi abuelo se llamaba Gracían Eugui, oriundo de la provincia de Navarra, España y mi abuela Luisa Valenciaga, vasca vizcaína. Llegaron siendo solteros a Buenos Aires y se conocieron allí casándose en la iglesia de Balvanera.
La familia de Gracián Eugui una de las pioneras de Carhué, retratada completa en esta antigua fotografía  (no se alcanza a observar a uno de sus hijos mayores debido al mal estado de la foto). Don Gracián tuvo una fonda ubicada en la esquina de Colón y Rivadavia donde hoy se ubica una agencia de quiniela y el kiosco Marini. Era un muy respetado comerciante.

Después de eso pasó un tiempo en el que mi abuelo trabajó en diversos oficios y finalmente tuvo el ofrecimiento de hacerse cargo de un trabajo en una estancia de Cañuelas. Mi abuela atendía la casa familiar y mi abuelo haría trabajos de campo. Allí se fueron con el primer hijo y luego nació en la estancia mi mama María Eugenia que fue bautizada en la iglesia Del Carmen de la ciudad de Cañuelas. Unos años después ocurrió un hecho muy lamentable que causó gran disgusto a mis abuelos. El dueño de la estancia era un señor ingles de apellido Mac Kleeman, que había comprado un campo en Trenque Lauquen y se vino a probarlo con una cantidad de gente que los acompañó, pero sufrieron una emboscada de los indios y allí murió el señor Mac Kleeman. Al regresar a cañuelas los supervivientes, la noticia ocasionó un pesar tan grande que mis abuelos empezaron a pensar en irse de allí. Cosa que hicieron en menos de un año, entonces viajaron en carreta hasta Carhué y se alojaron en la comandancia militar, donde fueron muy bien atendidos y tiempo después compraron un terreno en el centro que por aquel entonces se vendían no menos de cincuenta por cincuenta. Entonces allí se iniciaron con una fonda que recibía pasajeros y tenía una entrada con negocio."
Usted me contó -le pregunté a Maria Antonia- que junto a sus abuelos llegó un Beunza...
"Si, claro, el primer Beunza con algunos de sus hijos más chicos, viajaron juntos en dos carretas y llegaron aquí. Nosotras tenemos algunas dudas con las fechas pues algunos sostienen que los Beunza llegaron antes, pero nuestros abuelos contaban que habían viajado y llegado juntos.
Mis abuelos llegaron a Carhué el 17 de marzo de 1884."
La conversación que mantuve con las hermanas Mateus ocurrió en el año 1984 y a raíz de ella pude revivir anécdotas y detalles  muy vívidos de la época que a mí particularmente me agradan mucho porque son las historias de gente común, esas personas que escribieron con sus actos la historia de los comienzos de mi pueblo.
Maria Antonia dejó bien claro en la conversación que ella,  a los 83 años, sentía un profundo orgullo por la honestidad y bohemia de sus abuelos y padres.

"...tan respetados eran mis abuelos que cuando llegó la imagen de Nuestra Señora de los Desamparados, se la ubicó en la intendencia, pues no había aún Iglesia en Carhué, y al intendente y otros señores, les pareció que no era un sitio apropiado para esa imagen, por lo tanto eligieron la casa de mis abuelos para que tuvieran la Virgen y allí estuvo varios años, no recuerdo cuantos. Si sé que cuando se casó mi mamá, la ceremonia fue frente a la imagen de nuestra Patrona. La fonda de mis abuelos estaba ubicada en la que hoy es la calle Colón frente a LU25. Tenía un local y varias habitaciones para alojamiento.
Yo creo que en ese tiempo el intendente sería don Pedro Gallo el yerno del Gral. Levalle."
 
Procesión con la imagen de nuestra Patrona, esta fotografía fue tomada el 8 de setiembre de 1934 en la avenida San Martín
Mi papá se llamaba Antonio Mateus y era en ese tiempo jefe de Rentas, vino de Chivilcoy a trabajar al Molino Carhué. Por esa época lo administraban unos señores de apellido Zimmerman. Esto lo sé por boca de María Luisa, (Marino), que yo le dije un día ¿cómo es posible que cuando papá vino, eran dueños unos de apellido Zimmerman, y como podría ser que ustedes tuvieran tantos años el molino? Entonces ella me aclaró que los primeros dueños del Molino fueron sus abuelos los Marino y Fino, y parece que en una época, que habrá sido por necesidad o conveniencia, ellos vendieron a Zimmerman."
Aprovechando esta gentileza de ambas mujeres les pedí a Maria Antonia y Maria Esther que me contaran como era el Carhué de sus recuerdos.
"Nos acordamos de lo que estaba cerca de casa, porque hemos vivido siempre frente a la plaza y con la vecindad de la iglesia a la que concurríamos" Interviene ahora en la conversación Maria Ester para recordar: "lo linda que era adentro los altares y todo lo que tenía que ahora no quedó nada "
Retoma el relato Maria Antonia para contarnos: "la plaza tenía una arboleda muy grande y la convirtieron después en parque. Yo recuerdo que cuando era muy chica, miraba por mi ventana a la plaza y se veía una cantidad de aromos florecidos y una vez, usted sabrá que de niños siempre tenemos alguna desilusión, y los aromos tal vez estorbarían, pues estaban muy cerca del kiosco, y una mañana salimos y vi que los habían cortado todos, estaban en el suelo, fue una de las desilusiones que uno tiene cuando niño, a mi me dolió mucho ver esas plantas trozadas así en el suelo..."
 
El solar donde vivieron todas sus vidas  las señoritas Mateus, (ambas murieron octogenarias), el frente sufrió reformas pero aún se conserva la vivienda completa
 
 
Antigua fotografía de la glorieta central de la Plaza Levalle que como acota María Antonia Mateus, era de madera y con un techo circular de tejas. Luego la agrandaron y le quitaron el techo.
Ya que estamos recorriendo el Carhué de los años 20 cuéntenos como era el antiguo teatro español...
"El antiguo teatro tenía una sala muy amplia y una fila de palcos, recuerdo que a la gente le gustaba tanto... en una oportunidad conversamos con mi hermana y recordábamos una compañía de teatro de apellido Piasantini que daba todas esas obras como la dama de las camelias, etc., pero las representaban en italiano y todo el mundo iba, se llenaba el teatro de gente bien puesta que ustedes no se imaginan lo que era eso... "

Nosotras el último que hemos conocido era don Miguel Santos. Y la banda estaría compuesta por diez o doce músicos. Recuerdo que sabían ensayar en la intendencia en algún salón desocupado pues nosotros vivíamos cerca y en el verano teníamos las puertas abiertas y se oía cuando tocaban. Y me acuerdo que se dedicaban a ensayar trozos de opera, algunas marchas, etc., quiero decirte que la plaza estaba muy bien arreglada, llena de bancos muy bien cuidada... y entonces a las noches, sobre todo cuando había alguna audición de la banda, se hacía una especie de reunión social, entre las amistades que habían por aquellos años, se reunían en la plaza y una caminaba y charlaba y se hacía amistad con muchachos, como se hace ahora, y ya le digo era una linda reunión mientras tocaba la banda y las familias se sentaban en los bancos a escuchar."
 
¿Había muy pocas ocasiones para divertirse en aquella época?
"...Bueno, depende, en la intendencia eran los bailes de rigor, 25 de mayo y 9 de julio y aparte de eso las romerías. Porque les diré que la plaza, en cierto modo, como la gente no iba a venir de por allí lejos, era un poquito exclusiva, si se quiere de la sociedad del pueblo.
Pero las romerías tenían sus puertas abiertas para todo el mundo."
¿Cómo eran las romerías?
"Las romerías eran en un lugar donde había unos galpones de chapa que hacían de confitería y en el medio había como un kiosco o estrado donde tocaba la banda, pero generalmente las romerías españolas traían gaiteros del centro gallego de Buenos Aires y orquestas del Orfeón español. Algunos venían vestidos con ropa típica española de las estudiantinas, (asociaciones muy antiguas españolas de estudiantes que se juntan a cantar para recolectar fondos para sus estudios, actualmente aún existen en España), eran más bien unas orquestas de cuerdas y tenían unas ropas maravillosas.
A las romerías venía todo el mundo. Yo recuerdo que la gente del campo estaba esperando vender su cosecha y poder dedicarse a venir al pueblo a estos festejos. Las romerías se hacían entre febrero y marzo eligiendo unas fechas en las que no hiciera frío. Recuerdo que sabían hacer concursos de jota y otras cosas más, era muy divertido y se hacía para beneficio, se vendían rifas y había una tómbola.
Después estaban las romerías italianas pero eran más chicas."
 
Maria Esther interrumpe para contarnos:
" la gente de aquel tiempo que tenía algún buen pasar iba con la ropa que tenían guardada de quien sabe cuanto tiempo pues no se salía casi en Carhué... de sombrero y todo se iban las mujeres al teatro..."



Continúa su relato Maria Antonia diciendo:
"Otra compañía que vino con muchos artistas y unas ropas hermosas fue la compañía  Valles... daban La viuda alegre y obras así. Como nosotros siempre fuimos una familia amante de la música no nos perdíamos una. Yo tendría unos diez o doce años. Mi mamá gustaba muchísimo de esto también."

Este ha sido un fragmento de aquella conversación que me tocó en suerte grabar con estas dos inolvidables mujeres a las que recuerdo con mucho caríño y un poco de pena por no haberlas disfrutado un poco más. Mis tiempos de juventud tenían otros compromisos, que quizá sin quererlo, me resultaban quizá más importantes. Hubiera deseado hoy poder repetir esta conversación para ahondar más en sus vidas y recuerdos.
Ojalá desde donde estén puedan leer este homenaje sincero a sus intachables vidas y su ejemplo de dignidad que jamás olvidare.

 
 
 
 
 
Antonio Mateus
Glorieta de la plaza en los años 20
Palco central de las Romerías Españolas ubicadas en el predio que hoy ocupan los Bomberos Voluntarios de Carhué. Orquesta Pricolo
 
Entrada principal al predio de la Sociedad Española donde se realizaban las Romerías
Teatro de la Sociedad Española que se destruyó en un incendio
Las reuniones sociales exigían por aquel entonces las mejores galas en las señoritas e inevitable traje en los caballeros
Las tías... María Antonia y María Esther
Un reportaje entrañable que nos traslada hacia atrás en el tiempo y nos describe la sociedad de comienzos del siglo pasado...
Por Domingo San Román
 
Familia de Gracián Eugui
María Esther Eugui de Mateus, hija de Gracían Eugui y madre de María Antonia y María Esther Mateus, nuestras entrevistadas de esta edición especial
 
Antonio Mateus padre de nuestras entrevistadas
 
María Antonia y María Esther Mateus Eugui, ambas relatan en esta entrevista realizada en 1984, historias y anécdotas del Carhué pasado
 
Domingo San Román
Foto gentileza Marcela Mateus
María Antonia Mateus
María Esther Mateus
Marcela Mateus
Foto gentileza Marcela Mateus
Foto gentileza Marcela Mateus
 
Su opinión nos interesa
La Banda Municipal que amenizaba las tardecitas de la denominada "Vuelta al perro" alrededor de la glorieta de la plaza Levalle
Vista de una Romería Española en 1919