pasó mucho más con Williams después de su época dorada con El Zorro. Sólo la televisión vino a rescatarlo de la cesantía.
A mediados de los '60, el productor Irwin Allen lo puso a la cabeza del elenco de su nueva producción de ciencia ficción: Perdidos en el Espacio. Allí interpretaba a John Robinson, el pater familia de un grupo de exploradores del futuro cuya nave quedaba a la deriva.
Aunque la serie logró conquistar al público, Guy Williams nunca estuvo orgulloso de ese trabajo. El tono humorístico en que derivó, el poco presupuesto y, en especial, el hecho que el personaje del Dr. Smith, personificado por Jonathan Harris -alguna vez actor invitado en El Zorro- se robara la película con sus absurdos diálogos con el Robot, molestaban al protagonista.
Según propia confesión, la única razón para estar en Perdidos en el Espacio, era la cantidad de plata que le ofrecieron. Una vez que se acabó la serie, y ya con dos hijos, Williams se dedicó a otras cosas. El dinero que había juntado -las reemisiones de El Zorro le daban buenos dividendos- lo hicieron poner algunos negocios que le prodigaron un buen pasar.
En ese entonces, puso una fábrica de pasteles tipo italiano, y se dedicó a llevar al personaje y sus destrezas a los show ambulantes en vivo, similares a carnavales o rodeos.
Final de Tango
No fue sino a principios de los años setenta, cuando la serie de El Zorro tenía más de 15 años, que el destino de Williams se ligó a Argentina. Como la serie del enmascarado seguía exhibiéndose en territorio latinoamericano y, en especial, con gran impacto en el país vecino, a los ejecutivos de Canal 13 de ese país se les ocurrió la genial idea de invitar a Williams.
El actor no puso muchos problemas. Llegó junto a su esposa a Buenos Aires, en 1972, e hizo su aparición en la TV luciendo el mismo bigote de la serie y, a pesar de los años transcurridos, desarrolló con la misma gracia algunas demostraciones de esgrima.
Esa visita marcó la vida de Williams. Duró apenas un par de semanas, pero lo dejó con ganas de volver. Lo hizo varias veces, con gran éxito, siempre a la televisión, y luego para realizar una serie de presentaciones en vivo en distintas ciudades trasandinas.
La cosa se puso algo decadente y ya no lograba provocar el entusiasmo de sus primeras visitas, pero fue entonces que una nueva idea comenzó a rondar a Williams y a sus amigos y socios argentinos. Hacer una nueva película de El Zorro, con Williams de protagonista como el padre y un argentino como su hijo y sucesor. La cinta se haría en el país sudamericano, pero en inglés, posibilitando su distribución mundial. Iba a ser el glorioso regreso de Williams. Pero el proyecto nunca fructificó.