Fm Del Pueblo

 
 
 
Una serie que cruzó generaciones...
El 6 de mayo de 1989 en su departamento de la calle Ayacucho al 1900, era encontrado el cuerpo sin vida de Guy Williams por la policía federal. Guy había fallecido aproximadamente una semana atrás de dicha fecha a causa de un aneurisma cerebral producto de sus problemas de hipertensión, y a pesar de tener una vida completamente sana. Por aquellos años, Guy llevaba una vida de soltería para sus juveniles 65 años y al sufrir este ataque, no hubo nadie que pudiese socorrerlo a tiempo. Los vecinos del edificio advirtieron su ausencia y dieron aviso al encargado de edificio que, usando su llave maestra ingresó al departamento encontrando el cuerpo sin vida de Guy en su habitación.Las crónicas periodísticas de la época, fueron al menos parciales, equivocadas y hasta quizás injustas al hacer notar que Guy “había muerto solo”. Peor aún fue la morbosidad con que algunos medios describieron los “indicios” que llevaron a sus vecinos a dar alerta de su ausencia (al ser
Visita a Argentina
Del 14 al 20 de julio de 1973 realizó una visita a Argentina, Guy Williams. Unas 3.000 personas (entre niños y adultos) se amontonaron en la pista de aterrizaje del aeropuerto internacional de Ezeiza, cerca de Buenos Aires, al grito de "¡Zorro, Zorro!", esperando la llegada del vuelo 201 de Pan Am. Primero bajó Williams y su esposa Janice. De pronto se escuchó un atronador rugido de la multitud: a la portezuela del avión se asomó Henry Calvin, quien fue reconocido a pesar de su apariencia un tanto demacrada (tenía un cáncer de garganta no diagnosticado). Cuando le preguntaron cómo había dejado de ser gordo, Henry dijo que se había propuesto bajar 80 kilos, y lo había logrado.
Un año después se le diagnosticó un cáncer en la garganta y murió en su casa de Dallas el 6 de octubre de 1975, a los 57 años.



encontrado, el cuerpo llevaba varios días de descomposición). Desde luego que todas las versiones que indicaban su soledad y abandono, eran completamente falsas. Guy no estaba solo, al menos no más de lo que puede estar cualquier hombre soltero que vive solo en su departamento y es sorprendido por la muerte. También se habló de su “trágica muerte”, cuando en realidad se trató de una muerte sin sufrimiento alguno, en donde lo único trágico fue el modo en que encontraron su cuerpo. Si la muerte de Guy hubiese sido trágica, entonces.....¿qué quedaría para la muerte de Marilyn Monroe, John Lennon, Carlos Gardel o John F. Kennedy? Recordar a alguien tan maravilloso y querido como Guy sólo por su muerte, o peor aún, por el modo en que fue encontrado, es una gran injusticia y un acto de absoluta miserabilidad de algunos pseudoperiodistas que encuentran en el amarillismo su única y paupérrima posibilidad de expresarse. Hoy a casi 20 años de su paso a la inmortalidad, Guy sigue siendo recordado y querido en Argentina y en el mundo, y sigue siendo un ejemplo de vida, caballerosidad, y alegría para millones de niños y adultos que aún siguen sus aventuras por televisión, en tanto que de aquellos que sólo supieron recordarlo con mentiras y morbosidad barata, hoy no queda ni la sombra del recuerdo...
Armand Catalano, su nombre real, nació en Nueva York en 1924 y era hijo de inmigrantes italianos. Aunque en torno suyo se ha ido armando una verdadera leyenda, con cosas como que su padre habría sido militar y le enseñó esgrima de niño, la verdad parece ser que don Attilio Catalano vendía seguros y quería lo mejor para su hijo. Por eso lo mandó a una academia militar, donde habría aprendido algo de esgrima y equitación.
Pero lo que el muchacho quería era ser actor. Comenzó haciendo comerciales, en uno de los cuales conoció a su esposa, Janice. Con ella tuvo a su hijo Steve, y ya con una familia armada se vio en la necesidad de hacerse una carrera. Consiguió un contrato con los estudios Universal y se mudó de Nueva York a Los Angeles.
Cuando ya estaba empezando a rendirse, uno de los tantos casting a los que fue sin mayores esperanzas, dio frutos. Según el mismo contaba -aunque nadie puede corroborarlo- el propio Walt Disney lo llamó para decirle que le había gustado su prueba y que había sido elegido para protagonizar la serie de televisión que rescataba a El Zorro.
El 10 de octubre de 1957, cuando Williams tenía 33 años, se emitió a través del canal ABC el primer episodio del enmascarado, que en poco tiempo se convirtió en un tremendo éxito y que lo lanzó al circuito internacional.
Gracias a este héroe, Williams consiguió la fama actoral que le había sido tan esquiva, pero no logró proyectar su carrera a nuevas metas. En el cine, logró hacer sólo otro par de cintas, todas de aventuras, donde hacía gala de sus dotes de espadachín.
Estuvo en una adaptación de El Príncipe y el Mendigo, en 1962, y al año siguiente fue el protagonista de El Capitán Simbad. Pero no
pasó mucho más con Williams después de su época dorada con El Zorro. Sólo la televisión vino a rescatarlo de la cesantía.
A mediados de los '60, el productor Irwin Allen lo puso a la cabeza del elenco de su nueva producción de ciencia ficción: Perdidos en el Espacio. Allí interpretaba a John Robinson, el pater familia de un grupo de exploradores del futuro cuya nave quedaba a la deriva.
Aunque la serie logró conquistar al público, Guy Williams nunca estuvo orgulloso de ese trabajo. El tono humorístico en que derivó, el poco presupuesto y, en especial, el hecho que el personaje del Dr. Smith, personificado por Jonathan Harris -alguna vez actor invitado en El Zorro- se robara la película con sus absurdos diálogos con el Robot, molestaban al protagonista.
Según propia confesión, la única razón para estar en Perdidos en el Espacio, era la cantidad de plata que le ofrecieron. Una vez que se acabó la serie, y ya con dos hijos, Williams se dedicó a otras cosas. El dinero que había juntado -las reemisiones de El Zorro le daban buenos dividendos- lo hicieron poner algunos negocios que le prodigaron un buen pasar.
En ese entonces, puso una fábrica de pasteles tipo italiano, y se dedicó a llevar al personaje y sus destrezas a los show ambulantes en vivo, similares a carnavales o rodeos.

Final de Tango
No fue sino a principios de los años setenta, cuando la serie de El Zorro tenía más de 15 años, que el destino de Williams se ligó a Argentina. Como la serie del enmascarado seguía exhibiéndose en territorio latinoamericano y, en especial, con gran impacto en el país vecino, a los ejecutivos de Canal 13 de ese país se les ocurrió la genial idea de invitar a Williams.
El actor no puso muchos problemas. Llegó junto a su esposa a Buenos Aires, en 1972, e hizo su aparición en la TV luciendo el mismo bigote de la serie y, a pesar de los años transcurridos, desarrolló con la misma gracia algunas demostraciones de esgrima.
Esa visita marcó la vida de Williams. Duró apenas un par de semanas, pero lo dejó con ganas de volver. Lo hizo varias veces, con gran éxito, siempre a la televisión, y luego para realizar una serie de presentaciones en vivo en distintas ciudades trasandinas.
La cosa se puso algo decadente y ya no lograba provocar el entusiasmo de sus primeras visitas, pero fue entonces que una nueva idea comenzó a rondar a Williams y a sus amigos y socios argentinos. Hacer una nueva película de El Zorro, con Williams de protagonista como el padre y un argentino como su hijo y sucesor. La cinta se haría en el país sudamericano, pero en inglés, posibilitando su distribución mundial. Iba a ser el glorioso regreso de Williams. Pero el proyecto nunca fructificó.

Enterados de la futura película del Zorro en nuestro país, el productor Carlos Patiño y el empresario Nino Segura, deciden contratar a Guy para el circo Real Madrid, para la temporada de Mar del Plata 1977/78, y fue un verdadero éxito entre todos los espectáculos que se presentaron en la feliz. Desde diciembre de 1977, hasta fines marzo de 1978, 242.639 personas aplaudieron al Zorro en vivo, un éxito rotundo no superado en nuestro país hasta la fecha por otro espectáculo. Este suceso se trasladó a la capital durante los meses de invierno del mismo año, para luego salir de gira por el interior del país y por Latinoamérica.


TODO EL MATERIAL FUE EXTRAÍDO DE LOS SIGUIENTES BLOGS: http://guywilliamszorro.blogspot.com/2009/04/circo-real-madrid-1978.html
Henry Calvin fue un actor, cantante lírico (barítono) y comediante texano, conocido por su personaje, el sargento García en la serie televisiva El Zorro. Nació el 25 de mayo de 1918 (en realidad es probable que haya nacido a principios de la década de 1910) en Dallas (Texas, EE.UU.) y falleció el 6 de octubre de 1975 en Dallas, de cáncer.

El entrañable Sargento García
Su nombre era Wimberly Calvin Goodman. Estudió en las escuelas públicas de Dallas y en la universidad Southern Methodist. Comenzó su carrera de cantante cuando era un niño, primero en el coro de la iglesia bautista que su familia visitaba y más tarde como el solista del coro (que visitaba otras iglesias y eventos sociales).
Después de completar sus estudios, Calvin empezó su carrera como actor en teatro, cine y televisión. Su resonante voz de barítono le abrió las puertas de Broadway. Actuó en diferentes obras de teatro y musicales. En esa época Wimberly Goodman empezó a ser llamado Henry Calvin.
A principio de la década de 1940 (cuando tenía unos 25 años) fue reclutado durante Segunda Guerra Mundial. A su regreso, volvió a Nueva York y a principios de los años 1950 fue contratado para el doble papel de Wazir en la comedia Kismet, papel por el cual todavía es recordado en las tablas (la banda sonora de Kismet todavía se consigue).

El sargento García
Después de esto, Calvin hizo un par de películas intrascendentes con la United Artists antes de que se le venciera el contrato y firmara con Disney para la serie Las aventuras del Zorro en el papel del sargento Demetrio López García, con el que se hizo rico y famoso a nivel mundial.
El personaje del Sargento García aportaba una cuota de humor a la serie. Su torpeza era el rasgo más notorio de García quien en un episodio muy gracioso era emborrachado por Diego de la Vega al hacerle brindar hasta el cansancio cantando por el Comandante, por la suegra y hasta por el perro.
Luego de El Zorro trabajó en algunos capítulos de Mannix, y en El agente de CIPOL (hacía el rol del hermano Peter).

En la Sociedad Rural de Buenos Aires
Con el actor Fernándo Lupiz que hoy mantiene viva su memoria
En el Show del Pato Carret
Con Henry Calvin el tierno Sargento García
El Circo Real Madrid de los Hnos Segura
Con el ídolo infantil Carlitos Balá
Guy y el Sargento García en la vejez
En un café de Buenos Aires su lugar preferido
Con seguridad decimos Gracias a esta maravillosa serie que llenó nuestras infancias de imaginación y heroísmo.
 
Con Fernándo Lupiz en el Circo Real Madrid
 
 
 
 
 
 
 
Con nuestr anti héroee "El Capitán Piluso"
El Sargento y el Zorro descansando
En Canal 13 lidera el rating de los mediodías a pesar de ser repetida incansablemente, hijos y nietos comparten con padres y abuelos un fenómeno que perdura despues de más de cincuenta años de haber sido producido. Originalmente en blanco y negro y luego coloreada... El Zorro es una marca indeleble en la historia de la televisión argentina.