Los noticieros conmocionaron la madrugada del domingo con la infausta noticia del ataque a Fernándo Cáceres. Se trata del primer ciudadano famoso, popular y admirado que padece en forma directa un ataque delictivo que lo dejó entre la vida y la muerte.
Este ataque bestial, que a los ciudadanos comunes les ocurre diariamente y en muchos casos les cuesta la vida de forma absurda e inexplicable, tiene como protagonistas a jovenes que tienen un hondo desprecio por la vida. Esos "pibes asesinos" proliferan hoy en nuestra sociedad de una manera alarmante. En otras regiones de América se han conformado de manera estructurada como por ejemplo las "Maras" que asolan a varios países.
En la Argentina todavía no hay "Maras", (¿será cuestión de tiempo?), pero ya tenemos esta tragedia cotidiana, una pleyade de adolescentes que impulsados por los adultos delincuentes, narcotraficantes, padres inescrupulosos y una sociedad que parece autista, arrasan de a poco con la vida normal de millones de argentinos.
Una inexplicable cantidad de expertos legales aún sigue abogando en favor de estos delincuentes de poca edad. Los medios abren sus micrófonos a expertos de toda naturaleza que intentan dar una explicación a este creciente fenómeno, sin embargo nadie parece inmutarse por el dolor de las familias, por el terror de los ciudadanos comunes y por la perspectiva a futuro que esta conducta desaforada esá teniendo entre nosotros.
En casi todas las sociedades del mundo el delito es atacado con "tolerancia cero", en la nuestra todo está dispuesto para inducir a los que desprecian la vida en comunidad, a matarnos o destruír nuestras vidas. No tienen miedo, no les importa nada y lo que es peor aún: si tienen 15 años son totalmente inimputables, (la justicia los devuleve a sus padres para que los sigan educando).
Tienen 15 años y saben embriagarse, drogarse, tener relaciones sexuales, elegir víctimas y ahora implementaron el novedoso juego de matar al azar y sin razón.
Pregunto ¿que esperan nuestros legisladores para descartar las tan revolucionarias leyes garantistas?.
¿O será que deberemos esperar que un adolescente drogado y armado mate un legislador, un juez o un político reconocido?
Pobre nuestra querida Argentina... cuánto color y cuánta desolación.
DOMINGO SAN ROMAN