Diferentes países de la región, y también de Europa, hace tiempo que no discuten la edad de imputabilidad en menores. Solo en Argentina el debate se prolonga, la ley modificatoria sigue sin tratarse, y un falso progresismo asoma peligrosamente. A todo eso, en las calles se sigue matando gente.
Peligrosamente, un falso progresismo está impidiendo en nuestro país que se reforme la legislación penal y se proceda a colocar una edad de imputabilidad acorde a los tiempos en los que vivimos.
Se estima que alrededor de un millón de menores delinquen en el conurbano bonaerense, y muchos de ellos apelando a métodos violentos, por los que terminan hiriendo o asesinando a personas de manera muy frecuente.
Cada vez que ocurre un caso que toma trascendencia se vuelve a hablar de la necesidad de bajar la edad de imputabilidad, pero el resto del tiempo el Congreso parece dormir, o lo que es peor, actúa como rehén de posturas anacrónicas, que esgrimen un progresismo que no es tal y condenan a muerte a miles de ciudadanos honestos todos los días.
El gobernador Daniel Scioli volvió a pedir al Congreso que trate el tema de la baja a la edad de imputabilidad, lo mismo hizo la legisladora nacional Paola Spátola. También hay intendentes del conurbano, como Ricardo Ivoskus, vecinalista de San Martín, que solicitan herramientas para colocar límites a tanta inseguridad.
A esos reclamos, todavía existen aquellos trasnochados que, sin fundamentos, siguen insistiendo con dejar las cosas como están, hablando probablemente desde la ignorancia o levantando banderas que carecen de respaldo.
Tal es el caso de la diputada del radicalismo Cecilia Moreau, una legisladora bonaerense que representa a la primera sección electoral, conurbano norte, y que reside en San Isidro. En su región, los índices de incidencias de menores en delitos graves es una de las más altas de la provincia, pero sin embargo está haciendo una fuerte presión para que la cuestión no progrese, y los menores delincuentes se sigan paseando por las calles.