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Domingo 8 de noviembre de 2009
 
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Con este panorama fracasaron imponentes balnearios como el Bristol, Villa Sauri y otros, mientras que la mayoría tuvo que armar espigones para adentrarse en el agua, caso el de las Delicias o el de Minas Epecuén. De 1911 a 1920 se promedió los 780 mm, sin embargo desde este año hasta 1930 se decae a menos de 630mm, con un mínimo de 309 en 1924. El año 1934 fue también duro para la economía local, incluso en 1938 se perdió la cosecha de maíz, fundamental para alimentar el ganado. Solamente habían llovido 490mm y las perspectivas del siguiente no eran halagüeñas.
La actividad turística venía golpeada. Los que volvían a Buenos Aires recomendaban no llegarse al lago hasta que lloviese y se disolviese la capa salina. Antes de emprender el viaje, por carta o telégrafo se preguntaba como estaba la laguna. Los hoteleros desesperanzados veían como se podía perder otro temporada.
En esos momentos en los diarios porteños se hablaba de un señor que podía hacer llover. Ese 2 de enero de 1939, tal como lo había pronosticado, había "hecho llover" en la capital. Y los hoteleros vieron en éste su esperanza.
La Comisión de Fomento de Epecuén, junto al Ctro de Comercio de Carhué decidieron enviar una delegación a entrevistar a Juan Baigorri Velar, tal su nombre. Dicha Delegación estuvo integrada por los hoteleros más influyentes y acaudalados, Sívori y Whertein de Epecuén y don Lucas Pérez, presidente del Ctro de Comercio1.

AÑOS SECOS
Nacido Epecuén a principios de los veinte, ya a mediados del decenio comienza a evidenciarse un retroceso en los regímenes de lluvias que repercutieron mayormente en la laguna, ya que la agricultura era apenas incipiente y los campos estaba poblados de ovejas, muy adaptadas a las zonas áridas. 
 
La crónica periodística habla de que fueron recibidos, luego de grandes esfuerzos, y que Baigorri se comprometió a venir tras un descanso y otros compromisos asumidos en San Luis. Sin embargo envió una misiva disculpándose de no poder llegar por el momento y que luego de su trabajo en San Luis, consideraría la posibilidad de llegar a Carhué.2 Pero la temporada estaba a pleno y no había perspectivas de lluvias.
Para que el "mago" aparezca por estos pagos  se efectuó una colecta de 5.000 pesos m/n, cifra para nada despreciable (1 litro de vino suelto valía 40 centavos.), que se utilizaron para adquirir elementos e instrumentos, gastos de viaje, estadía, etc3.


 
LLEGA EL MAGO Y LLUEVE     
El tren lo dejó aquí el día domingo 5 de febrero de 1939, siendo recibido por hoteleros, comerciantes y curiosos. Según el cronista, Baigorri tenía aspecto jovial y dinámico, aunque su cabellera estaba totalmente encanecida. Tenía 48 años. 4
Como necesitaba un lugar tranquilo para que la aparatología trabaje, se le destinó la azotea del "castillo", uno de los sitios que reunía las condiciones necesarias, ya que era la construcción más alta de Epecuén, hallándose en una lomada a la vera de la laguna5.
Le llevó un día y medio hacer funcionar sus maquinas pues el dínamo que debía cargar las baterías sufrió un desperfecto y debió conseguirse otro, cuestión que hizo demorar el inicio.
El miércoles 7 a las 12 del mediodía el experimento estaba en marcha.6 Los lugareños de Carhué y Epecuén no estaban ajenos. El semanario "El Pueblo" con grandes titulares relataba los pormenores del caso,
 
incluso comentaba que sucedía en la calle: "...dividiéndose la opinión en cuanto al éxito de esos experimentos y provocándose toda clase de comentarios y discusiones, convirtiéndose el asunto en un apasionante comentario del día"7.    
El periodismo local lo entrevistó e interrogó sobre cuando creía se producirían lluvias: "...informándonos que aún no podía predecirse por cuanto desconocía la región, su atmósfera, subsuelo, etc.". "La lluvia se producirá con la ayuda del viento norte el que se mantendrá firme en esa dirección mientras dure el experimento" comentaba Baigorri Velar. Lo cierto es que según los cronistas, desde el miércoles 8 hasta el viernes 10 al mediodía el viento había estado "clavado" matemáticamente del norte, tal la profecía del ingeniero. También relató a los mismos que con sus aparatos había detectado la existencia de "radium" en el subsuelo de Epecuén y en otra oportunidad vendría a efectuar un completo análisis del suelo8.
Para demostrar la seguridad y veracidad de sus experimentos, solicitó mediante telegrama al Estado Mayor del Ejército que controlara los experimentos a realizar en carhué:  "Salvo con ello mi responsabilidad de argentino, para que el día de mañana no se me tilde de antipatriota, si algún país extranjero se interesa por mi descubrimiento y se hace cargo de su perfeccionamiento y utilización" decía a los periodistas.9 
El día miércoles 10 de febrero sobre la tarde, a tan solo 52 horas de comenzado el experimento llovió, pero nuevamente tuvo problemas con el generador, por lo que de no poder solucionarlo debería dar por finalizado el experimento. Pronto, ante la disyuntiva, la gente comenzó a arrimarse al señorial castillo con acumuladores10 para que Baigorri continúe con el experimento, lo que hizo que el día jueves 16 lloviera nuevamente "... cuyas características de llover copiosamente con sol y cambiando en pocos minutos la dirección del viento hacia los cuatro puntos cardinales, nos señaló a la atención el ingeniero Baigorri. Estas manifestaciones de nuestro entrevistado significan que a su juicio, las últimas lluvias y tormentas fueron producto de sus experimentos."11
Carhué estaba desde ese momento dividido en dos posturas: Baigorristas y Anti Baigorristas:  "Puede decirse que nuestra población ha vivido pendiente de los trabajos de nuestro popular huésped, sacándonos de las preocupaciones comunes y convirtiéndonos en una verdadera colectividad de flamantes astrónomos en plena potencia." decía el cronista, para agregar que hizo que todos "...hayamos pasado largos ratos observando el cielo, la dirección del viento, la trayectoria y tamaño de las nubes...". 12   


100mm EN UNA HORA
Culminado su experimento, fue despedido con aplausos por cientos de personas en el andén de la estación.. Si embargo faltaba lo mejor: El Ingeniero había dejado instalados dos antenas que denominaba "puntos de referencias", asegurando que esas antenas captaban las ondas de su aparato y atraían a su centro de atracción las lluvias artificiales de su invención, aunque sus trabajos se realicen a muchos kilómetros de distancia.

 
Comentaba "El Pueblo" del 25 de febrero: "Tenemos entendido que el Ingeniero Baigorri manifestó a los miembros de la Comisión de Fomento de Epecuén y comerciantes de Carhué que a su llenada a Buenos Aires realizaría experimentos y que con toda seguridad se producirían lluvias en nuestro pueblo, para cuyo efecto haría una comunicación previa. Fue así como el jueves (23 de febrero.n.a.)  a las 7 horas un telegrama dirigido a la comisión local que gestionó su visita concebido en éstos términos: "Informen urgente estado del tiempo en ésa. Estoy trabajando con lluvias". Este despacho se recibió a las 8 horas, el que fue contestado de conformidad. Pasada las 12 horas se produjo una extraordinaria lluvias que alcanzó los 100 milímetros en solo poco más de una hora de duración. Sobre el particular, solicitamos informes al miembro de la comisión ya mencionada Sr. Whertein, quién ratificó lo expuesto, haciéndonos notar que el Ingeniero Miatello del F.C.C.A. les había informado anteriormente de su conocimiento personal de otros experimentos análogos con éxito positivo. Por otra parte, el hecho de llover en Carhué 100 milímetros y poco más de 40 en el Lago vendría a confirmar las declaraciones del Ingeniero Baigorri de que los minerales de Epecuén y su subsuelo son contrarios a la captación de las ondas que asegura provocan lluvias artificiales y hasta de las mismas lluvias naturales." 13
Los hoteleros se alegraron pues con suerte el invierno traería algunas lluvias más que permitirían encarar la nueva temporada con muchas mejores perspectivas. Marzo sería un poco más llovedor. Muchos decían que era normal, otros que era el mago. Vaya a saberse, lo cierto es que Baigorri se fue a Carlos Tejedor, en donde había sido contratado por fuertes estancieros ante una gran sequía.14  
Sin embargo ese año de 1939 sería un poco más seco que el anterior, con tan solo 474mm, cambiando recién en 1940 hasta el 1942 en que cayeron más de 800mm de promedio. Así Baigorri fue olvidado pronto por estos lugares.
La historia deformaría en cierto modo la verdad, argumentando que Baigorri Velar casi inundaba Carhué, tras 3 años sin caer una gota de agua. Nunca se sabrá si fue por obra de Dios o del vasco Baigorri Velar. Otra cosa: Baigorri no estuvo solo. Hoy sabemos que existieron muchos en todo el mundo que decían poder hacer llover. 
Ante la incredulidad de las autoridades el 'mago' decidió retirarse, muriendo  en 1972 a los 81 años llevándose sus secretos a la tumba. Nunca nadie supo más nada de su aparatología.  

1 Semanario "El Pueblo" Nº607 del 14 de enero de 1939.
2 Idem Ant.
3 Semanario "El Pueblo" Nº610 del 4 de febrero de 1939.
4 Semanario "El Pueblo" Nº611 del 11 de febrero de 1939.
5 Idem Ant. Figura un Apartado sobre los minerales del lago y hasta la posibilidad de petróleo.
6 Idem Ant.
7 Idem Ant.
8 idem Ant..
9 Idem Ant.
10 Semanario "El Pueblo" Nº612 del 18 de febrero de 1939.
11 Semanario "El Pueblo" Nº611 del 11 de febrero de 1939.
12 Idem Ant
13 Semanario "El Pueblo" Nº613 del 25 de febrero de 1939.
14 Semanario "El Pueblo" Nº621 del 29 de abril de 1939.



Dicen que hizo llover... Baigorri Velar en Carhué
Por el Lic. Gastón Partarrieu
Asociación de hoteleros de Lago Epecuén
Baigorri Velar y sus aparatos
desborde del arroyo Pigué luego de la visita de Baigorri Velar
Balneario Minas Epecuén seco y hombres haciendo perforación para encontrar agua
La historia de Epecuén es la historia eterna de la lucha del hombre contra la naturaleza. Si repasamos los hechos más destacados de la ex villa, veremos que siempre su destino estuvo ligado a las lluvias, o a la falta de ellas. Nació cuando hubieron años pluviométricos extraordinarios, languideció cuando legaron los años secos, desapareciendo totalmente por grandes lluvias que las obras hidráulicas no tuvieron en cuenta. Los fracasos de emprendimientos balnearios a sus costas coincidían siempre con el retiro de las aguas de sus playas, tal el caso de Epecuén Ville y Villa Sauri (costa Oeste) o el Balneario Bristol en la costa sud.  Los hoteles, coincidentemente, eran vendidos cuando se arrastraban una o dos temporadas secas.
Vino después la abundancia de agua en los años setenta, pero no solamente de manos de la naturaleza. Y Epecuén sufrió esta situación hasta su último día, aquel 10 de noviembre de 1985 cuando dejó de existir como pueblo, para quedar sólo en la memoria de miles de personas que lo disfrutaron.
La historia de un ingeniero apodado el 'mago de la lluvia' que vino en 1939 forma parte también de esta lucha contra la naturaleza. Veamos entonces como fue.