Buenos días Sr. Domingo San Román, mi nombre es Leandro Vesco y hace unos días atrás estuve en Carhué para visitar amigos, los buenos amigos carhuenses, descansar en la cabaña del Camping Levalle y para reunirme con el Señor Intendente Alberto Gutt y su secretaria de Cultura, la eficiente Cristina Barriola, finalmente, fui a la "llave del desierto" para anunciar que había terminado mi novela, titulada "Carhué", la cual me llevó tres años de intenso trabajo. Tres años en donde conviví con mi obsesión, llamada Carhué y su padre, el partido de Adolfo Alsina. Esta tierra hace tres años me eligió para que escribiera esta obra monumental de casi 600 páginas. Escribo estas palabras para agradecer toda la gratitud y la camaradería que he recibido. Desde el Señor Intendente, quien me recibió por segunda vez tan gentilmente y me brindó un buen rato de su apretada agenda, yo sé que muchos lo critican, pero también sé, y lo pude comprobar al verlo trabajar, que no es una tarea fácil la suya en medio de una crisis devastadora, y que a pesar de todo, se interesó en mi obra. Agradecer a la secretaria de Cultura, Cristina Barriola con quien trabajaré con el fin de hacer realidad la edición de la novela, y al Lic. Gastón Partarrieu, quien además de gran amigo -a esta altura un compañero en la ruta del saber- fue un excelente anfitrión, brindándome a mí y a mi familia los más inolvidables momentos. Agradecer a Julieta Sánchez, que es una periodista esencial en el medio carhuense, a Christian Montesino, quien además de su cálida presencia, tuvo la deferencia de llevar a la cabaña a don Pablo Novak, un ser humano que debería tener un gran homenaje; agradecer a Luis María Oroño y a Laura Hernandez quienes fueron los que me brindaron la oportunidad de escribir para los lectores carhuenses, a Miguel Franceschelli quien siempre se ha mostrado tan gentil e interesado, y siempre abierto a darme un espacio en su medio gráfico, un agradecimiento al eficaz grupo humano del Camping Nicolas Levalle, en primer lugar a don Carlos Turrión, un ejemplo de trabajo y de vida, a Javier Borzi, a Pedro Francisco, al Vasco Iparraguirre, a Rolando, Rául, Medina y Gisella; también a Marcelo Kessler y a Silvia García quienes nos abrieron las puertas de su casa como si fueramos amigos de toda la vida, a Omar Cricco, a los empleados de la Francesa Express, a los de la YPF, a la familia Chiodi, a todos y cada uno de los honrados y sinceros seres humanos con los que tuve la oportunidad de hablar, no sólo ahora sino desde hace ya tres años. Encontré a Carhué bella como siempre, con los problemas propios de una ciudad alejada del centro de poder y en el marco de un desastre agropecuario fatal, pero la ciudad conserva su encanto y eso no es poco, la tranquilidad de sus calles invitan al paseo y a la reflexión, su cielo, sin nubes es una entrada a la calma muchas veces vedada en las grandes ciudades. Pronto volveré y para los que quieran leer un adelanto de mi novela, no tienen más que ir a http://elcarhue.blogspot.com, muchas gracias Domingo, su sitio web es decisivo a la hora de querer conocer la realidad de la región.
Leandro Vesco, leandrovesco@hotmail.com